Miércoles, 18 de Octubre de 2017

Donald Trump prohíbe a los transgénero en el Ejército

"Nuestros militares deben estar centrados en la victoria y no pueden cargar con los tremendos costes médicos y la alteración que supondrán", afirma el presidente

Para Donald Trump los transgénero son una carga, un coste y ahuyentan la victoria. En una declaración por Twitter que será recordada por su profundo talante discriminatorio, el presidente de Estados Unidos los ha prohibido en el Ejército. La medida entierra la orden aprobada por su antecesor Barack Obama que abría las fuerzas armadas a la diversidad y que el Pentágono paralizó a principios de julio justo antes de que fuera a entrar en vigor. También sitúa en la cuerda floja a los miles que, según los estudios, ya están prestando servicio. La posibilidad de una expulsión masiva se cierne sobre el horizonte.

“Después de consultar con mis generales y expertos militares, el Gobierno de Estados Unidos no aceptará ni permitirá individuos transgénero en el Ejército. Nuestros militares deben estar centrados en la victoria y no pueden cargar con los tremendos costes médicos y la alteración que los transgéneros supondrán en el Ejército”, afirmó Trump.

La prohibición supone un mazazo a la política de integración impulsada por Obama. Antes de su presidencia, los transgénero eran clasificados como “desviados sexuales” y debían ser expulsados. Con las directrices aprobadas bajo su mandato, no sólo se les aceptó plenamente sino que se facilitaba su tratamiento completo.

La medida era ambiciosa y rompía largos años de oscuridad y discriminación. Aunque las cifras siempre han sido objeto de discusión, un estudio de la Asociación de Médicos de Estados Unidos (JAMA, en sus siglas en inglés) ha establecido que cerca de 13.000 ya pertenecen al ejército (1%) y que los médicos militares no están preparados para atenderlos y mucho menos para asegurar su correcta transición.

La orden de Obama implicaba, por tanto, ajustes en el sistema médico militar y nuevos costes de tratamiento. Unos fondos que, con el incremento presupuestario del que se va a beneficiar el Ejército con Trump (54.000 millones de dólares más), podía hacerse frente sin excesivo problema. Pero el pasado 1 de julio, justo el día en que iba a entrar en vigor, el Pentágono anunció su paralización.

La ideología, el interés y las camarillas configuran una decisión que posiblemente sirva para velar la realidad pero no para extinguirla. En países como Israel, Reino Unido, Canadá, Suecia u Holanda, los ejércitos han abierto sus puertas a este colectivo. Y en Estados Unidos ya están dentro de los cuarteles.

“La prohibición de reclutar personas transgénero tendrá el efecto de que mientan en su intento de ingresar en las fuerzas armadas. Lo mismo ocurría antes con los homosexuales y la política del ‘no preguntes, no cuentes'. Todo esto carece de sentido porque, como señalan todos los estudios, los transexuales han demostrado con creces su capacidad de servicio”, afirmó en un comunicado el centro de estudios sexuales Palm Center, que colabora con el Pentágono. Un paso más dio Chelsea Manning, icono transexual. Al conocer la prohibición de Trump, la exanalista militar y responsable de la filtración de Wikileaks sentenció: “Recordad, es el amor y la inspiración lo que nos da valor”.

Fuente: EL PAÍS

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